DECÁLOGO DE BUENAS PRÁCTICAS

DECÁLOGO DE BUENAS PRÁCTICAS DE ENFERMER@S & NEFRÓLOG@S

El trabajo en equipo entre médicos y enfermer@s en fundamental, pero probablemente en servicios como Nefrología sea aún más importante. Nuestros pacientes a veces son frágiles, con gran comorbilidad y muy dependientes de nuestros cuidados. Una atención coordinada asegura una mayor probabilidad de éxito en cuanto al tratamiento curativo así como el alivio de síntomas de estos enfermos.

  1. BUENOS DÍAS, BUENAS TARDES, BUENAS NOCHES.

Es obligatorio que nos saludemos en cada turno entre el equipo de enfermería y Nefrólog@s. Es importante entender desde primera hora de la mañana, en la guardia y en la noche  que estamos juntos, para mostrar accesibilidad y cercanía para cualquier duda o problema. Además, se agradece un gesto amable al menos cada 8 horas!!

 

  1. CONEXIÓN CON ATENCIÓN.

Sería ideal la posibilidad de un pase conjunto de visita entre médicos y enfermeros. Sin embargo, no en todos los servicios es posible, por la carga asistencial tan alta que tenemos. Pero es fundamental encontrar un hueco (al ser posible a primera hora de la mañana) para que se intercambien impresiones entre ambos equipos. Aunque sea vía telefónica. Pero ha de ser diaria, constante y eficaz. Esta práctica diaria aporta confianza y seguridad al equipo, y es muy útil para priorizar la atención de los enfermos ingresados.

 

  1. LAS INDICACIONES DEL TRATAMIENTO: CLARO, CLARITO, CLARÍSIMO.

Ya no es admisible bajo ninguna circunstancia que un tratamiento no sea entendible por el equipo de enfermería. Molécula, dosis, horarios.. Evitar el tratamiento escrito a mano (salvo única dosis puntual urgente). Las indicaciones de procedimientos (retirada de sondas, catéteres, diálisis…) ha de quedar claro en el tratamiento, para evitar malos entendidos que finalmente repercuten en el perjuicio del paciente.

 

  1. ORDEN DEL DÍA. Y DE LOS PRÓXIMOS (AL SER POSIBLE).

Se agradece dentro de lo posible que el equipo de enfermería y medic@s sepan los procedimientos del paciente (pruebas diagnósticas, interconsultas de otros especialistas..) Ha de informarse de las pruebas a las que el paciente se va a someter (méd enfer) y de cuándo éstas se van a realizar,  cuándo se han realizado y la tolerancia a las mismas. (enfmed).

 

  1. NO DEJAR PREGUNTAS SIN RESOLVER.

A veces vamos corriendo, nos preguntan cosas que no nos parecen importantes y no podemos resolver en el momento, sin embargo probablemente esa respuesta  es necesaria para poder continuar con la dinámica de trabajo. Párate un segundo, si no lo puedes resolver ofrece  herramientas (teléfono de un compañero que lo pueda resolver mejor etc), pero no dejes a tu equipo sin respuesta.

 

  1. VIGILAR LOS PEQUEÑOS DETALLES NOS HACE GRANDES!

Nuestros enfermos necesitan cuidados muy específicos y dinámicos. Restricciones hídricas, abundante ingesta hídrica, dietas con sal sin sal, con potasio sin potasio, astringente…Si no existe una buena coordinación en la planificación de cuidados se pueden cometer fallos que perjudican al paciente.

 

  1. SIEMPRE LOCALIZABLES. SIEMPRE LOCALIZABLES. SIEMPRE LOCALIZABLES.

Es inadmisible intentar comentar  un paciente y que alguno de los equipos no sea localizable. Este problema retrasa decisiones, tratamientos y cuidados.

 

  1. TODOS EN EL MISMO BARCO.

Nuestros pacientes son complejos y sus afecciones conllevan en muchas ocasiones una alta carga emocional. Decisiones difíciles, llenas de grises en las que probablemente todo el equipo puede aportar. El intercambio de impresiones de Nefrolog@s, enfermer@s y auxiliares puede ayudar a plantear objetivos realistas, para que TOD@S trabajemos en la misma dirección.

 

  1. RESPETO POR EL ESFUERZO Y TRABAJO DE LOS DEMÁS.

La sobrecarga de trabajo a veces nos hace olvidar  valorar el esfuerzo de cada uno de nosotros. Trabajamos en equipo para alcanzar la excelencia con el fin de conseguir  el bien estar del paciente. Todos ponemos nuestro máximo esfuerzo, pero incluso así, se cometen errores. Es importante asumir la buena intención de cada uno de nosotros y solucionar los problemas, sin poner en duda nuestra profesionalidad. Sólo así las críticas serán constructivas y se propondrán soluciones efectivas.

 

  1. FEED BACK. NO OLVIDAR EL POSITIVO.

Encontrar momentos para reevaluar nuestra dinámica, nuestros déficits, nuestros puntos fuertes. De forma rutinaria, no sólo desencadenado por un problema. Se trata de mejorar lo que ya es bueno, para que sea mejor. Se consigue el refuerzo positivo, la confianza en el equipo y la motivación  por mejorar.

 

  1. FLEXIBILIDAD.

Pero no todo es color de rosas ¡! A veces estamos cansados, saturados, sobrecargados y espesos!! La impaciencia es un mal enemigo para todos, especialmente cuando hay prisa.

 

  1. Y SI NO PUEDO MÁS? PARAMOS, HABLAMOS, LO SOLUCIONAMOS.

Ante situaciones de descoordinación evidente, es preciso su identificación, su denuncia y su solución. A veces puede ayudar la formación de ambos equipos (cursos implantados en el propio servicio), para establecer de nuevo una trayectoria común, y así  poder empatizar y dar cobertura a las demandas de ambos equipos.

 

 

 

Si todos estos puntos los leemos cada día y los llevamos a la práctica seremos capaces de trabajar en equipo, en NUESTRO equipo. Estas dinámicas favorecen la confianza, el refuerzo positivo y la motivación, para hacer de nuestra “casa” un “palacio”. Poder ofrecer a nuestros enfermos una atención coordinada, les dará seguridad  y podrán beneficiarse de una atención más individualizada,  más eficaz. Y sobre todo, más humana.

 

 

Equipo de Nefrología del Hospital Clínico San Carlos

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